Feeds:
Entradas
Comentarios

Nos “conocimos” por casualidad y tenemos ya algunos territorios de encuentro ocasional, mientras amasamos una amistad a distancia. ¡Probablemente, un buen comienzo para un relato o novela corta! El caso es que le insinué a Silvia Luz de Luca, residente en la Patagonia argentina ,que nos hiciera llegar, de vez en cuando, unas líneas sobre sus lecturas para nutrir este blog de una manera sorprendente y aquí está su primera colaboración; muy celebrada, desde luego, por el Descoordinador del evento.   

LAS HOJAS CAÍDAS. WILKIE COLLINS  –  Editorial Norma. Bogotá (Colombia), 2008

“Wilkie Collins es el maestro de la trama, la zozobra y los desenlaces imprevisibles” Jorge Luis Borges.

Así se presenta la tapa de este libro, una nueva edición para América latina. Es una historia interesante, un poco larga para mi gusto, llena de detalles, descripciones de lugares, personas y sentimientos. Narra las aventuras en Londres de un joven criado en una comunidad socialista cristiana de los Estados Unidos. Sus ideales solidarios chocan con las estrictas normas de la sociedad de la Inglaterra victoriana. Amelius es, según el traductor, un cándido que proviene de la inocencia del Nuevo Mundo y se encuentra con la corrupción del Viejo Continente, se ve implicado en las desdichas de unas mujeres que, pese a sus intentos por encontrar la felicidad, la vida solo les devuelve desgracias y decepciones; unas hojas caídas.

   CAÍN. JOSÉ SARAMAGO 

La irreverente manera de escribir (ignorando olímpicamente la puntuación que aprendimos en la escuela) de Saramago, no es tan preocupante en este caso. Caín es un libro fácil de leer, no muy largo y de un humor que provoca risa y estupor al mismo tiempo. Como es su costumbre, critica la religión católica, o mejor dicho, toda esa serie de leyendas que es la Biblia y que en un tiempo debimos creer como historia. En “El Evangelio según Jesucristo”, el autor analiza y cuenta lo que él supone debió ser en realidad la vida de Jesús. En el Caín, se remite al Antiguo Testamento y sus increíbles narraciones que, según las nuevas interpretaciones, no debemos creer a pie juntillas. Y pensar que de niños nos aterrorizaron las monjas con sus relatos…

   SEPTIEMBRE.- ROSAMUNDE PILCHER  – Emecé Editores. Buenos Aires (Argentina), 1991

Hermosa historia que se desarrolla en Escocia con los preparativos de una fiesta que reunirá a amigos y parientes, algunos vendrán de lejos y volverán a Escocia después de mucho tiempo con un bagaje de sentimientos ocultos, para encontrarse con los recuerdos y las personas queridas. Rosamunde Pilcher detalla esas vidas, paisajes y emociones con mucha profundidad, pero sin tener en cuenta que esto le lleva más de quinientas páginas con letra chica.

Para leer sin apuro para llegar al final y saborear imaginando la bella Escocia. (Confieso que salté algunas páginas)

    LA CASA DE PAPEL.- CARLOS MARÍA DOMÍNGUEZ – Editorial Punto de Lectura. Buenos Aires, 2007

  Es un libro pequeño, de lectura ágil, entretenido, escrito en 2004 por un autor argentino que ha sabido captar los minuciosos rituales de la pasión por los libros y contar una historia dedicada a los lectores y a los coleccionistas de libros. Comienza comentando el amor y el peligro de los libros, luego el protagonista se embarca en la búsqueda de la persona que envió por correo un libro con restos de mampostería adheridos en la tapa, a una amiga que acaba de sufrir un accidente fatal. Siente la necesidad de devolver el libro y descubrir el porqué del cemento, así conocerá la singular historia de Carlos Brauer, un coleccionista de libros.

 

  SilviaLuz de Luca

JUNTOS, NADA MÁS – Anna Gavaldá

Seix Barral. Barcelona, 2008 – 543 páginas

  

¡Qué libro más bonito!, me lo regaló una persona que ya lo había leído y le había gustado mucho y la verdad es que ha acertado.

Es un libro muy fácil de leer, con mucho diálogo, con sentido del humor, muy actual, irreal en algunas ocasiones y… con final feliz. Se lee prácticamente de un tirón.

 

La autora nos da a conocer tres personajes totalmente distintos que por circunstancias de la vida tienen que compartir casa. Una chica que dibuja muy bien, pero que trabaja limpiando oficinas por la noche, un enamorado de la historia que ha nacido en un castillo y que parece un personaje de otro tiempo y un chef muy primario que no hace más que trabajar, dormir y echar canas al aire. A estos tres personajes tenemos que añadir a Paulette, la abuela de Frank (el chef) que acaba compartiendo casa con ellos. Cada uno de ellos arrastra una historia y unas vivencias, muchas de ellas negativas, que los han llevado hasta ese punto de encuentro. A partir de ahí, poco a poco, van formando una verdadera familia y van estableciendo unas relaciones afectivas que no tenían con nadie. Y esta será su tabla de salvación para encontrar fuerzas y seguir hacia delante, con nuevas ilusiones y a cara descubierta.

 

Mercè Lloret Barrau

El culebrón generado tras el fallecimiento de Stieg Larsson y el éxito editorial de sus novelas, no termina. Rescatamos este comentario que abunda en este interminable serial, añadiendo nuevos y sorprendentes ingredientes.

Larsson, ¿héroe o villano?

28/01/2010  – EL PAÍS

Posiblemente, Stieg Larsson, el autor de la trilogía Millennium, murió sin sospechar que sus novelas se venderían a niveles de fenómeno social. Es más improbable todavía que imaginara que, una vez lograda la hazaña, todos los que le rodeaban conformarían una cuarta entrega repleta de terrores menos ficticios que los que él describió.

El nuevo capítulo de esta historia ha llegado de la mano de un antiguo jefe, Anders Hellberg, que ha manifestado sus dudas acerca de la autoría de Millennium, porque Larsson, en su opinión, utilizaba siempre un lenguaje muy pobre, ordenaba incorrectamente las palabras, construía con demasiada simpleza sus frases y exhibía una sintaxis "completamente enloquecida". Con próximos como éste no se necesitan enemigos.

Hellberg ha causado un terremoto en Suecia, donde Larsson se ha convertido en un héroe nacional a título póstumo; y ello a pesar de haber mostrado al mundo el lado más violento y sórdido de la sociedad de ese país.La realidad, en este caso, no supera la ficción, pero sin duda la completa. Al mundo novelado de antiguos nazis, ricos sin escrúpulos, matones, violadores y asesinos en serie le han seguido el mundo real de las disputas familiares por la herencia, que se calcula supera los 13 millones de euros sólo por los derechos literarios, las hipótesis más fantasiosas sobre su repentina muerte, los artículos de su ex colega y supuesto amigo, Kurdo Baksi, afirmando rotundo la escasa calidad periodística de Larsson y, ahora, la puñalada trapera de Hellberg.

Según este antiguo jefe, la autora de los libros es la pareja de Larsson, Eva Gabrielsson, la viuda desheredada por no haber contraído matrimonio con el escritor y periodista tras 32 años de convivencia (otro mito caído de la igualitaria Suecia). Gabrielsson niega la mayor, aunque añade algo que muchos sospechaban: editaba a Larsson en profundidad, corrigiendo su escritura, pero también proponiendo cambios de contenido. El misterio, en fin, entre tanta miseria humana, continúa. Un pequeño desafío para su álter ego en las novelas, el reportero Mikael Bomsviskt y la hacker justiciera Lisbeth Salander.

Aunque la crisis arrecia y las editoriales muestran unos saldos preocupantes, cada vez es más frecuente el fenómeno del `bombazo editorial´ –ese libro que todo el mundo lee al mismo tiempo–, inducido por la uniformización del gusto. La defunción del libro parece, pues, un asunto refutado por la realidad; más atinado parece hablar de la posible defunción del lector, que en las sociedades occidentales está siendo suplantado por el `consumidor de bombazos editoriales´. Este nuevo tipo humano ya no se zambulle en la lectura como consecuencia de una pesquisa personal, sino por considerarlo un signo de prestigio social; o, si se prefiere, de adhesión a las modas vigentes. Las grandes editoriales ya no destinan su mercancía al lector tradicional, ese enojoso individuo que dificultaba las ventas con su arisca y exigente actitud crítica, sino al `consumidor de bombazos editoriales´, que acepta el libro como una mercancía de obligado consumo, bien en forma de regalo que otros le hacen, bien en forma de ruboroso acatamiento a los imperativos de la publicidad.

Y, mientras avanzamos al galope hacia la extinción del lector a la antigua usanza, sedicente e inconformista, se consagra esta nueva categoría de lectores `pasivos´, permeables a la uniformización del gusto propio de las sociedades consumistas. A la formación de esta masa permeable al `consumo cultural´, y no a la formación de lectores tradicionales, van dirigidas esas campañas de fomento de la lectura que periódicamente se organizan desde instancias administrativas. Nuestras autoridades anhelan «democratizar» la cultura, aspiración (como ellos mismos saben) vana y, además, irrealizable. Pero como la labor de las autoridades consiste, precisamente, en administrar las apariencias y en otorgarles visos de realidad, nadie osa criticar estas campañas, pues ya se sabe que toda iniciativa tendente a democratizar la cultura goza de los parabienes de nuestro moderno progresismo. Cualquier persona que se haya detenido a considerarlo sabe que la cultura es, por definición, aristocrática (en el sentido etimológico de la palabra), y que la misión de las autoridades debería consistir en garantizar el acceso de cualquier ciudadano a esa aristocracia del espíritu y no en procurárselo a granel (pues todo lo que se sirve en garrafón acaba siendo adulterado), pero de cara a la galería queda mucho más progre y moderno propugnar una cultura democrática de mogollón y verbena popular. (…)

JUAN MANUEL DE PRADA – El Semanal, 24 de enero de 2010

(Para leer más, entrar en la página siguiente:

(http://www.xlsemanal.com/prada)

Que los jóvenes no lean, apenas escandaliza a nadie pero si la cultura dominante es actualmente la cultura audiovisual, ¿por qué tampoco les interesa la pintura?En la frondosa y larga cola que formaba la gente para ver la actual exposición Impresionismo en la fundación Mapfre de Madrid no había a la espera una sola persona menor de 30 años. Los jóvenes pasaban y no entraban, miraban y pasaban.

La pintura del siglo XIX, como la música "clásica", como los más importantes libros y películas que seguíamos con arrobo, componen ya un grande y pesado fardo de otros siglos que los adolescentes y los jóvenes adultos han tirado por la borda sin lamentar su fin. ¿Han quedado por tanto depauperados sin saberlo, despojados de la cultura y de su riquísimo botín?La respuesta más común consiste en juzgar su despecho tremendo como pura ignorancia y en estimar su desasimiento de esas grandes obras como una equivocada manera de sortear todo lo bueno y lo sabroso para alimentarse de comida basura.

Sin embargo, ¿cómo no tener en cuenta que la cultura es la cultura de cada época, cambia con ella, y de ningún modo existe modelo absoluto que traspase los siglos por mucho que se admire la Ilustración?¿Pinturas enmarcadas? ¿Sinfonías solemnes? ¿Lecturas parsimoniosas?

El tiempo que ahora discurre es incompatible con la majestad, la jerarquía y la lentitud. Es incompatible con la reflexión, la concentración y la linealidad para ser, por el contrario, veloz emocional, complejo e interactivo.De este modo, cualquier profesor de universidad o de escuela que, impulsado por su entusiasmo, pretenda comunicar el disfrute de esa cosmología chocará con mentalidades extrañas, radicalmente apartadas de ese universo cultural.

Al contrario de lo que suele pregonarse, el esfuerzo para que los chicos lean a Cervantes o a Manolo Longares, aprecien los conciertos de Brahms o celebren la pintura de Manet y Ráfols-Casamada es una marcha atrás, con lo que en lugar de hacerles avanzar los convertirá en "retrasados".

A la escuela se le escapó de las manos la enseñanza de la fotografía, del cine, de la televisión, de la publicidad o de la música pop por considerarlos fenómenos de baja calidad, totalmente indignos de llamarse cultos.Ahora está ocurriendo algo parecido. Las lágrimas derramadas porque los chicos no cojan un libro o no sepan valorar a Gerhard Richter impedirán ver la cultura que bulle en la red y donde, desde el net-art a las nuevas fórmulas narrativas, desde el rap o los grafiti, constituyen un sistema en el que la instrucción y el pensamiento crítico tienen mucho que hacer.

Definitivamente, el mundo no regresará a la despaciosa lectura bajo la luz de gas, ni a los conciertos de cámara, ni a El castillo, de Kafka. La cultura es lo que es y no son ellos, los adolescentes y jóvenes adultos, quienes se están ahorcando en su posible ignorancia, sino los adultos quienes, rezagados, vagan como zombis entre la melancolía de la desaparición.

Hace sonreír que a los líderes políticos se les ocurra como medio de actualizar la enseñanza, cambiar un curso de nombre y erigirse por ello en reformadores de la educación. Hace llorar que todos nosotros, ilustrados en la divinidad del libro y sus correspondientes arcángeles, nos obstinemos en que todo el futuro deba parecerse, en cuerpo y alma, a nuestra aún amada descomposición.

VICENTE VERDÚ 21/01/2010 – El País

 

Hoy, día 14 de enero, hemos vuelto a juntarnos al calor de los libros, en la biblioteca escolar. La tertulia ha comenzado con el reparto, por parte del Descoordinador, del número 3 de la colección “Historias de la Clínica” que fue presentado el pasado 18 de diciembre en Pamplona. Se trata del librito titulado “Noticias de la nieve” (muy propio para estos tiempos) escrito por Gustavo Martín Garzo. Estos libritos nos los envía desde la “Clínica Universidad de Pamplona” nuestra amiga Amaya Z. (antigua alumna del colegio). En el capítulo de deberes consignamos, ya de entrada, la lectura de este breve librito de 53 páginas. 

En lo que se refiere a los comentarios, hay que decir que todas las personas presentes hemos conseguido leer en el año que terminó la famosa trilogía Millennium de Stieg Larsson. Mª Carmen ha sido la última en llegar a ese “estado nirvana” y es la que nos ha recordado que estábamos en pos de ese record al exclamar: “¡Terminé Millenium!”, reconociendo que le ha costado la aventura; mientras Mercè, usando una rima espontánea, nos hacía saber: “Pues yo, en un mes, los tres”. A continuación se ha comenzado a especular sobre al posibilidad de que Stieg no haya muerto y que ande con otra gente que goza de esa situación especial, formando cuadrilla con Elvis, Jackson, Dean e incluso Marilyn… Llegados a este punto, ha sido necesario ponernos serios y volver a las lecturas.

Se ha hablado de “Aeropuerto de Funchal” de Martínez de Pisón, de “Las golondrinas de Kabul” de Yasmina Khadra y de “Contra el viento” de Ángeles Caso (reciente Premio Planeta). Los tres comentados en el blog (http://nosotrasleemos.bitacoras.com). De Maha Akhtar es el libro titulado “La nieta de la maharani” y de Carla Montero Manglano, “La dama en juego”. De ambos esperamos sendas reseñas en el blog. También de algunas de las últimas lecturas de otras de las presentes: “Olvidado rey Gudú” y “Paraíso inhabitado” de Ana Mª Matute y de tres libros de una autora italiana, llamada Simonetta Agnello Hornby: “La mennulara”, “La tía marquesa” y “Boca sellada”. La autora es de Palermo y las historias que cuenta transcurren en Sicilia. También hemos hablado del libro “De parte de la princesa muerta”, de
Kenize Mourad, del que hay un pequeño comentario y una entrevista publicadas en el blog. Por último se comentó  Saber perder”, de David Trueba; otra de las novelas de las que esperamos el correspondiente comentario, cuando termine la lectora y lo escriba, aunque nos anticipa que va de perdedores, perdedores cotidianos, esos cuyas vidas no tienen interés para nadie mas que para ellos mismos, incluso ni eso. Que se van hundiendo en sus propios errores, que ni siquiera se dan lástima, resignados a agotar la vida que les ha tocado….
Hemos sido obsequiados con una “fogassa” recién hecha que ha tarído Mercè B., acompañada de chocolate negro en tableta, pero nadie se ha acordado de traer bebida… A ver si volvemos a ser algo más precisos en este tema.

La próxima reunión la hemos fijado para el próximo 25 de febrero (día en el que se conmemora a los santos Victoriano, Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión, Papías, Donato, Justo, Ireneo y Daniel…); de modo que “San Victoriano, no nos dejes de la mano”, “San Serapión, que no nos falte calor”, “San Papías, que leamos todos los días” y “San Donato, cada día, un buen rato”…y hasta entonces leeremos obras de Ignacio Martínez de Pisón, escritor aragonés, con una obra respetable y reconocido ampliamente por su calidad literaria. Aquí, algunas de sus obras, como orientación:

 

El fin de los buenos tiempos (1994), tres relatos o novelas cortas: Siempre hay un perro al acecho, El fin de los buenos tiempos y La ley de la gravedadCarreteras secundarias(1996), novela – Foto de familia (1998), cuentos – María bonita (2001), novela – El tiempo de las mujeres (2003), novela – Enterrar a los muertos (2005), sobre José Robles Pazos, traductor de John Dos Passos, asesinado en 1936 por los servicios secretos soviéticos – Dientes de leche (2008), novela – Las palabras justas (2007), reportajes – Partes de guerra (2009), como antólogo de 35 relatos sobre la guerra civil españolaAeropuerto de Funchal (2009), antología de cuentos

 

Como siempre, antes de la despedida, desear la reactivación del grupo, animar  a escribir en el blog los resúmenes, las impresiones o las citas significativas de lo que leemos. Que combatáis el frío con eficacia y que tengáis buena salud y elijáis buenas lecturas. Un saludo invernal (que no infernal) de vuestro seguro Descoordinador. 

La voz narrativa del libro combina la primera con la tercera persona. La narradora nos habla en el primer capítulo de su madre y también de su padre a quien describe como un ser despiadado y cruel que les hizo la vida imposible, tanto a su madre como a sus hermanos y hermanas. Hasta tal punto que cuando ya estaba  en el lecho y cerca de morir, le dijo: “- Nunca nos has querido, ni a mamá ni a nosotros. Nos has hecho infelices a todos. No te debemos nada. No creas que vamos a llorar por ti”. Duras palabras, pronunciadas por una hija. 

En el segundo capítulo nace Sào y la narradora se desliza ya hacia la tercera persona, contándonos lo que va a ser de esa mujer que viene al mundo en una de las islas que forman Cabo Verde. Su madre, Carlina, parió sola; ella misma “mordió con rabia el cordón umbilical y consiguió desgarrarlo. Luego esperó un rato hasta que expulsó la placenta y entonces envolvió el cuerpecillo en la parte limpia de la manta y salió al camino”.  

Las mujeres de esta novela son personas fuertes, sometidas algunas de ellas a abusos y a malos tratos; golpeadas a veces por maridos borrachos, llenas de hijos que criar en condiciones poco favorables; deben levantarse tras cada golpe, tras cada parto, tras cada muerte… Sào será criada por Jovita, una mujer mayor que ha vivido mucho (mujer de once partos) y que aceptará a la hija de Carlina cuando ésta se marcha a Italia en busca de un futuro mejor. La novela se recrea contándonos la vida de Jovita y sus conversaciones con uno de sus maridos –Sócrates- al que más recuerda, ya fallecido, que acude a verla de vez en cuando y se sienta a su lado y comentan la vida y le da consejos…  

Un mes después, Sào empezó a ir a la escuela. Los niños de Queimada se ponían en marcha todas las mañanas muy temprano y caminaban los cinco kilómetros que los separaba de Fajà de Baixo, recorriendo aquel sendero serpenteante al borde del precipicio, con los cuadernos y la tartera con la comida a cuestas”. Sào resultará una niña aplicada y decidida que quiere ser médica para curar a tanta gente que ve enferma a su alrededor; ese es su objetivo y desde niña se ilusiona con ello. Cuenta con el estímulo de su maestra doña Natercia que apoya a Sào en todo y la anima a seguir estudiando cuando finalice su etapa escolar. La precaria economía de su “madre” adoptiva Jovita y la de su madre biológica le imposibilitan trasladarse al instituto de la ciudad y sus sueños empezarán a resquebrajarse. Sào terminará saliendo de la aldea para trabajar unos años y finalmente también abandonará a los patronos para los que trabaja por no aceptar los oscuros deseos de su patrón. 

Entrarán en su vida dos personas claves: Liliana, una mujer caboverdiana, con estudios, dinámica y militante de la causa feminista; defensora de los derechos de las mujeres y Bigador, un joven de su país que conoce en Portugal y del que acaba enamorándose. Al principio, ella se siente como una reina, querida, contemplada y bien tratada, pero las cosas irán dando un giro inesperado y Sào empezará a vivir un calvario particular sumamente doloroso. Quedará embarazada y tendrá un hijo, André, con el que acabará huyendo a Madrid, de los golpes y el maltrato de su compañero, ayudado por Liliana y otras mujeres que la apoyan en todo momento.

Sào acabará trabajando un tiempo en la casa de la narradora, que se halla enferma con depresión. La joven caboverdiana conseguirá animarla y devolverle la salud y convertirse en persona admirable para ella. En realidad, cuando conoce las vicisitudes de la vida de Sào, se siente diminuta (y avergonzada de haberse quejado más de cuatro veces de su suerte) ante la fortaleza mostrada por una mujer que ha caído y se ha levantado tantas veces. 

Los acontecimiento se van precipitando y a pesar de los consejos en contra, Sào accede a volver a Portugal con su hijo para que éste pueda convivir un poco con su padre (que vive ya con otra mujer). El padre se lleva al hijo a Cabo Verde y amenaza a Sào con la muerte si se atreve a recuperarlo. La novela nos depara un “final africano”, con un juicio familiar…

A lo largo de la lectura de esta novela he sentido que estaba leyendo una crónica periodística en el que todo lo que se cuenta estaba sacado de la realidad.El libro se lee con gusto porque Ángeles Caso es una escritora que tiene oficio y se ha documentado bien para narrar esta historia de mujeres admirables que deben luchar lo indecible para conquistar los mínimos derechos que otros y otras en otros sitios tienen ya concedidos por el mero hecho de haber nacido en ese lugar.  

Mariano Coronas Cabrero

Aeropuerto de Funchal

Aeropuerto de Funchal – Ignacio Martínez de Pisón. Barcelona: Seix Barral, 2009 – 189 páginas 

Os lo recomiendo. Ocho cuentos de un escritor que sabe contar, que maneja perfectamente este tipo de narración corta: “Los nocturnos”, “La hora de la muerte de los pájaros”, “Boda en el hotel Colón”, “Siempre hay un perro al acecho”, “El filo de unos ojos”, “Foto de familia”, “El ramo más grande de Valladolid” y “Aeropuerto de Funchal”; unos recuperados de libros ya publicados y otros inéditos.   

– Una historia de amor y desamor contada a lo largo de un viaje que hace una orquesta para cambiar de lugar de actuación.

– Los veranos que pasaba el protagonista con su hermano Javier (aquejado de problemas físicos) en el campo y el incipiente amor por una prima suya.

– Las peripecias de Anselmo, un “profesional” en el arte de colarse en los banquetes de bodas y demás celebraciones y, además, hacer de experto animador de las mismas.

– Un matrimonio tiene una hija que ha sido dada de alta de una difícil enfermedad y deciden celebrarlo con un viaje a Portugal, pero todo se complicará, desde que dejan el perro de compañía en una guardería para perros y la niña recae del mal del que pensaban estaba curada, con un final trágico.

– El protagonista se encuentra con su primo que vive en Madrid y con el que tienen, sobre todo, diferencias notables de forma de pensar. Al primo le gusta recibir en casa personas que quieren venderle algo o que quieren emplearse en algo y discutir con ellos hasta humillarlos; el protagonista, primero se escandaliza, aunque no dice nada, pero al final, participa de la “fiesta”.

 – Una reunión familiar que, como muchas, acaba en fuerte discusión, coincidiendo con el momento en el que se quiere hacer una foto de familia.

 – Tres tipos organizan castings falsos para filmar a chicas desnudas y luego comerciar con los vídeos en Internet, pero el jefe del operativo, reconoce a una de las candidatas y le manda un ramo gigantesco de flores a su madre (a la madre de ella, se entiende).

– Un matrimonio se va de viaje a Madeira y coinciden con un contingente de la tercera edad (edad en la que se encuentra él, pero no ella). A lo largo de la narración, la esposa pasará de odiar a su marido y desearle lo peor para poder reunirse con un viejo amante, a lamentar su hipotética pérdida, con un final sorprendente. 

Todos con un denominador común: la realidad es la mejor abastecedora de la ficción. Sugerentes planteamientos y sorprendentes finales. Un libro que se lee con placer. Por todo ello, recomiendo nuevamente su lectura.

Mariano Coronas Cabrero

Finalizando noviembre y con todo el fuego otoñal esparcido por el suelo, pisoteado y húmedo, debajo de los árboles, nos reunimos al calor natural de nuestra biblioteca escolar para dar cuenta de la mensual tertulia literaria.

  

Se acumulan los imponderables que impiden completar el aforo del grupo. Contentos la reunión anterior por la llegada de dos adolescentes, los exámenes de la ESO nos los han arrebatado esta vez. No creemos que le llegada de un año nuevo traiga ninguna modificación espectacular de las propuestas pedagógicas a las que se ven sometidos y veremos si tiene algún tiempo libre para regresar al seno del grupo. En otros casos, son asuntos personales o descuido de última hora, pero siempre que nos juntamos unos cuantos, unas cuantas, estamos allí los y las irreductibles que, leyendo mucho o poco, nos apetece intercambiar algunos puntos de vista sobre las lecturas o sobre la vida.

  Empezamos leyendo el microrrelato de Óscar Sipán que ganó el III Concurso de microrrelatos de Terror i Gore en Molins de Rei. Se titulaba: “Tras la pared” y decía: “Los oigo copular a todas horas, tras la pared de mi habitación. Quizá debí emparedarlos por separado”. ¡Potente!, ¿no? 

Y, para rebajar el impacto y echarnos unas risas, acudimos a dos apuntes, a dos citas curiosas en las que aparecen personajes con poco o ningún aprecio por la lectura: 

1. De la serie Los Simpson: 

¡Marge, me aburro!, dice Homer

¿Por qué no lees un libro?, apunta Marge.

¡Porque lo que intento es reducir el aburrimiento…! 

2. Del libro “Matilda”, de Roald Dahl: 

          Papá, dijo Matilda, ¿no podrías comprarme algún libro?

          ¿Un libro?, preguntó él. ¿Para qué quieres un maldito libro?

           Parar leer, papá.

          ¿Qué demonios tiene de malo la televisión?… 

Quienes habíamos leído “La pierna de Peter Parker” de Juan Manuel de Prada y “El clarinetista agradecido” de Soledad Puértolas, comentamos brevemente estas dos obritas que recibimos regaladas desde el Hospital Universitario de Pamplona y que, partiendo de casos hospitalarios, de historias personales llenas de dramatismo y de esperanza, los autores construyen relatos, mezclando realidad y ficción y dando como resultado, obritas conmovedoras.

Ocupamos un rato hablando del viaje hasta Oviedo que hicieron dos madres y el descoordinador para dar unos talleres sobre cómo trabajar en la biblioteca escolar y también en justificar el por qué no trajimos sidriña y tuvimos que humedecer los bombones y las pastas con el clásico moscatel de toda la vida.Hablamos un poco de los betsellers que están dado que hablar últimamente, tanto por los libros como por las versiones cinematográficas: la saga Millenieum y las secuelas de Crepúsculo y al final, las personas asistentes fueron obsequiadas con un ejemplar del número 117 de la revista El Gurrión (recién salida de fábrica), para que disfruten con otro tipo de lecturas y podamos hablar de la misma en la próxima reunión. 

Antes de cerrar este acta absolutamente informal, habría que recordar que la próxima reunión la pasamos ya para el mes de enero de 2010 y que el día elegido ha sido el jueves 14 de dicho mes, festividad de San Félix, Eufrasio, Dacio, Fulgencio, Sabas, Malaquías, Juan de Ribera, Macrina, Prisco, Prisciliano, Engelmaro, Benedicto y Esteban.De modo que… ¡San Malaquías, ayúdanos a leer todos los días! ¡San Fulgencio, que cuando nos juntemos no falte el bebercio! ¡Santa Macrina, ni el pastel con huevos y harina! 

Bueno, que paséis todos y todas un buen final de trimestre y que el 2010 os reparta salud y alegría, porque seguro que este año tampoco toca la lotería. No olvidéis que este blog admite textos y comentarios y que resulta muy agradable leer lo que piensas, lo que lees, lo que te llama la atención… Para lo que desees, tuyo siempre, el descoordinador.

Ayer tarde (día 3 de noviembre de 2009), mantuvimos la segunda reunión del Grupo de Lectura NOSOTRASLEEMOS de este curso. Diversas circunstancias personales hicieron que no pudiéramos hacerla en octubre y la dejáramos para primeros de noviembre. No fue, por tanto, ninguna estrategia artística, como podría parecer, debido a que estos días otoñales la sensibilidad está más despierta, ya que los cuadros naturales que uno puede encontrarse en cualquier parque, al doblar un recodo de un camino, al contemplar una hilera de chopos en la orilla de un río… suelen excitar nuestro sentido o nuestro gusto estético.

Para recuperar ese día de octubre, hemos vuelto a quedar a finales de noviembre, concretamente el día 26; de ese modo, mantendremos la media: tres meses, tres reuniones.

Al comenzar la reunión, nos repartimos dos libros que se habían recibido por intermediación de una ex – alumna del colegio, desde la Clínica Universidad de Navarra: “El clarinetista agradecido” de Soledad Puértolas y “La pierna de Peter Parker” de Juan Manuel de Prada. El regalo llevaba implícita la sugerencia de que los leyésemos para la próxima reunión y así podamos hablar de ellos. Ambos son relatos cortos. 

También, desde el principio, celebramos la presencia en la reunión de un chico y una chica (ex alumnos del cole) que están en Secundaria y que, en esta ocasión, estuvieron muy atentos a las conversaciones, tomando buena nota del desarrollo de las mismas, pero que en la próxima ya estarán listos para intervenir activamente, si así lo desean.  

A lo largo de la reunión se mostraron y comentaron algunos libros que relacionamos, a continuación: “Uf, va dir ell” de Quim Monzó (cuentos cortos); “Siete casas en Francia” de Bernardo Atxaga, sobre duras aventuras en el Congo Belga en el proceso de conquista y colonización; “El lector” de Bernard Schlink, del que ya hablamos en anteriores reuniones; la “Biografía de Frida Kahlo”, de Raude Jamis; “La catedral del mar” de Indefonso Falcones (del que ya se encuentran algunas reseñas en nuestro blog y que, parece, que despertó más expectativas de las que cubrió su lectura). “El salvaje” de Antoni García LLorca, una dura historia de alguien que es vendido por sus padres para trabajar desde niño, acabando en un orfanato y realizando un sustancia y durísimo aprendizaje. “El libro salvaje” de Juan Villoro: aventuras en una biblioteca muy extraña, un libro que habla de libros y de relaciones.”OK, señor Foster” de Eliécer Cansino: la vida de Perico un niño que vive en Umbría y las relaciones con un inglés: Foster y con Ismael, un curtidor de pieles y “Novela de ajedrez” de Stefan Zweig, una breve historia de un campeón mundial de ajedrez y su enfrentamiento con alguien que había aprendido a jugar leyendo en su celda un libro que robó de un uniforme de la GESTAPO en el curso de un interrogatorio… 

Todos esos libros encima de la mesa provocaron comentarios, preguntas, aportaciones interesantes y debate. Nos tomamos unos dulces y unos cafés y lamentamos que otras cuatro personas que suelen acudir a estas reuniones, tuvieran compromisos ineludibles que les impidieron acudir, esperando que sí lo hagan en próximas convocatorias. Como decía al principio, la próxima reunión la tendremos el día 26 de noviembre, a las cinco de la tarde en la biblioteca del colegio y hasta allí llegaremos llevando debajo del brazo o dentro de una bolsa, nuestros libros leídos para comentarlos, prestarlos, hojearlos y contarlos. Y, sin ánimo de señalar, estará bien que aportemos algo de comer y algo de beber para hacer las dos horas más amenas.

Saludos otoñales y ánimos lectores para todas y todos.

El Descoordinador